Toda el agua del mundo se ha incendiado
y han quedado los pozos donde hubo lagos.
Donde estaban los mares hay desiertos blancos,
Donde estaban los ríos hay puro viento manso.
Para verdear la tierra nos separaremos.
Vos te iras a los vientos mi amor, yo me iré al desierto.
Y con esa tristeza lloraremos.
Yo que lloro salado lloraré los mares.
Vos que lloras tan dulce mi amor los río y los lagos.
Y cuando la tristeza haya traido los mares.
Hayan vuelto los ríos y hayan vuelto los lagos.
Ahí pasaré a buscarte mi amor algo seco algo mojado
para que estemos juntos y sonriamos.
Bien, luego de tanta queja, he de reivindicarme/los parcialmente(tampoco me pidan tanto).
No tengo nada en contra de los hombres. Es decir, no creo que sean todos pelotudos, ni que sean todos giles.
Nada que ver, tengo la suerte de conocer hombres hermosos (y no me refiero a la fachada), atentos, respetuosos, amables, considerados, y todas esas cosas, y además, tengo la ventura de amarlos y de ser correspondida.
Lo que sí creo, es que el hombre (y acá voy a generalizar) es un pelotudo a la hora de querer. A la hora de conocer una mujer, y entenderla y respetarla como tal; a la hora de entregar sus sentimientos; a la hora de darse cuenta que no importa lo macho que sea uno, que más vale una lágrima bien llorada que cualquier prototipo de hombre; a la hora de entender que si no se muestra tal como es, tanto menos será entendido, cito "If you never say your name out loud to anyone, they will never ver call you by it".
He dicho.

