Cuando todo es nada, pero ay! cuando la nada lo es todo..
No siempre que se quiere se puede, y menos también no siempre que se puede se quiere.
Si el panorama se complica, rehuyo.
Si el panorama exige descabelladamente, respondo, funciono.
Pero si el panorama es nada, entonces, sucumbo. No me salen las lágrimas, me sale la risa, como siempre. Mi risa, siempre. Pero adentro... Nada más que una pila de escombros. Horrible, insatisfecha, inútil, intodo. Y cómo salir? Cómo limpiar los escombros y empezar de cero? Cómo? Si ni siquiera se me pianta un lagrimón...
Ay! como se complica todo a veces.. Qué camino seguir, qué decisiones tomar, qué carajo hacer!
Alguna piezas van cayendo, y se van acomodando. Otras quedan estancadas, impiediendo que bajen algunas otras, como en el tetris. Y algunas.. Bueno, algunas nunca caen, nunca llegan.
Mantenerse erguida, supongo. Tratar de no sucumbir... (Al menos por fuera, no porque quiera, porque me lo impongo, y porque cuando he de ser la oreja que escucha, que contiene, guardo silencio con mis propios problemas.)
No...! Permanecer y transcurrir no es es perdurar, no es existir, ni honrar la vida!
Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal, de las caídas...
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