sábado, abril 19


Pero Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte.





Habiendo visto más de diez personas con barbijo. Teniendo la visibilidad casi nula, sea por el humo, o por las lágrimas que este produce en mis ojos. Habiendo entrado a lugares cerrados, y habiendome prácticamente ahogado por esa pizazón en la garganta. Leyendo a Aldous Huxley y su Mundo Feliz.

Me temo, me parenoiqueo, me angustio, me lloro.

Que por favor, no sea este el futuro que nos estamos procurando. Que por favor, nos demos cuenta a tiempo. Que por favor, de rodillas, demos vuelta la página, pero para adelante, no para atrás.

No hay comentarios.: