miércoles, mayo 21

Las callecitas de Buenos Aires tienen..
ese qué sé yo, viste?


No del todo recuperada de la visita del danés, y no del todo acomodada de vuelta en mi habitación, el día de la fecha llegan tres brasileras. Que se quedan poco tiempo, pero un tiempo de no dormir y tomar mucha más cerveza que de costumbre, seguro. Como con el danés.

Sinceramente, espero que estas chicas tengan mucho menos estómago para el alcohol que el, y que mis amigas no se babeen con ellas, ni se desvivan por hablarles o tocarles los brazos. Y también espero, en algún tiempo no muy lejano, poder instalarme de una buena vez y para siempre(o hasta que me mude), en mi pieza totalmente terminada. De manera inamovible.

Y también espero que: sepan hablar inglés, otherwise we will be in the oven; que mi madre sepa interpretar el portugués mejor de lo que alguna vez pudo interpretar el inglés, en boca de un danés; que mi hermana se haga más cargo de la situación ya que son sus amigas, y que las lleve a pasear ella por la vida y la ciudad, y no yo como otrora.

Fim da comunicaçao.

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