Si bien supieras cuánto te amo, más bien sabrías cuanto me cuesta dejarte ir.
Más si retenerte es en vano, no te busco más.
Cubrí mi cuota.
Y voy a dejar de ser un rato la pelotuda que vuelve a buscarte. Una y mil veces.
Ya está.
Si venís, acá te espero.
Si no, deberías saber que te amé y te amo demasiado.
Por eso, allá irás...
Sin mí, claramente, y yo sin vos.
Hasta entonces....
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