martes, julio 21

Black holes and revelations

Anoche dormí con C., acostubrada como estoy a dormir sola o con B., la cama de plaza y media me resulta chica para dos personas.

Así que dormí incómoda, lo que me condicionó un poco a la hora de soñar. No recuerdo muy bien que soñé, pero sé que me no estaba muy dormida, sino que entraba y salía de mi ensoñación.

Sé que cuando me desperté, me sentí vacía. Creo que tuve de esos sueños que te llenan, que te llenan tanto, que encontrás ahí lo que no encontrás en la realidad, que cuando te despertás, estás vacía.

Me molesta últimamente dormir con C. sobretodo por el hecho de que quiere charlar hasta que se te cierren los ojos, y no cree en el silencio previo al sueño. Ayer me hizo una pregunta muy incómoda, por algo que sé que hice mal, pero que claro que no le voy a contar. Mentí. Mentí descaradamente, y espero que no se haya dado cuenta, pero creo que algo sintió. Me fui a dormir medio con miedo a que descubra la verdad, medio con recelos, medio angustiada.

El día había ido bárbaro, se había quedado mi muy queridísima M. a dormir en casa, habíamos visto Trainspotting y comido chocolates hasta el empacho. Amanecimos, desayunamos, partimos. Trabajé. Saludé gente, me confundí con la masa por un día. Tuve clase de inglés. Vinieron a cenar C., N. y M. a casa, y después salimos con todos, no quería ir a ese bar, pero la verdad es que la pasé bárbaro. P. tiene un algo que qué se yo, feromonas te diría, y nada más. Nos dejaron en casa, y todo lo anterior.

Ahora, hoy, un algo diferente. Ya me había despertado distinta. Además, desde que conocí lo que es a (de lo que solo hay un confidente, pero can't wait to try it on) no me gusta que nadie toque mi cama. No sé, me pongo frenética. Imaginate dormir con alguien. Pero bueno. Despertar vacío. Me voy a trabajar, un día hermoso. Lluvia por doquier y yo que no paro de cantar (a capella, mi mpcosa en la casa de B.) y de caminar lento para mojarme. Llego a la oficina, no paro de bostezar. Me mandan a hacer cosas, sigo con mi paso lento pero seguro cantando por las callecitas de Buenos Aires. Un señor al pasar se saca el melón, me saluda y me dice:

S:- Qué buena cantante!
M.:- Muchas gracias! (Haciendo una reverencia)

Sigo. Llego, hago lo que tengo que hacer, vuelvo. Ya para estas alturas toda mojada, tengo que volver a salir, opto por el paraguas. Voy a hacer un trámite, salgo, robo media hora al trabajo, y me voy a comer a Mc. Donald's. Me pasa lo mismo que a E., me sale $0,50 menos que lo que dice el cartel. Empiezo a mirar una chica de esas de las que nunca te harìas amiga. Algo más extraño pasa, pero no recuerdo qué. Termino de comer/robar tiempo, me vuelvo. Era una tarde de esas de sentarte a tomar un café y mirar a la gente pasar y pensar, y pensar y volar, y pensar, y volver a volar y volver a tomar café. Pero no, a trabajar mugre.

Me dicen que me vaya a casa que ya no hago diferencia. Sigo bostezando. Un día hermoso, pero con la ropa inadecuada. Si hubiese tenido más medias, u otro calzado, la historia hubiese sido diferente.

No me angustio, solo me duermo, y me duermo tanto, pero tanto, que cuando estoy cerca de mi casa, lo que me queda por hacer, en vez de dormir, es volver al blog, como se vuelve sieeempre al amor.

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení!

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