domingo, agosto 9

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

1 comentario:

Anónimo dijo...

María Joaquina cuando vayas al gueto decile Musi que te pase un librito chiquito que tengo de Quevedo. Ahí está el clasiquísimo "Poderoso caballero es don Dinero" y muchos otros poemas chistotísimos.

Ojalá pudiera hablar con el, preguntarle mil cosas, ushhhh.